Informe realizado por Barbara Leonardi
Michel.
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Referencia
(formato APA)
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Galán, M. y Echeita, G.
(2011). La atención a los alumnos y alumnas con necesidades educativas
especiales. En E. Martín y T. Mauri, Orientación
Educativa. Atención a la diversidad y educación inclusiva (107-126).
Barcelona: Graó.
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Síntesis y principales
conclusiones:
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El capítulo comienza haciendo referencia al concepto de necesidades
especiales, el que debe ser entendido, según los autores, como una
anti-categoría. Para esto, se realiza una explicación de los orígenes de esta
categoría, en conjunto con la
exposición de algunas pautas de acción consecuentes con una
perspectiva inclusiva. La revisión que
se realiza sobre los orígenes del concepto de necesidades educativas
especiales comienza en la primera mitad del siglo XX, en la que aquellas
personas que presentaban dificultades en el aprendizaje, no eran consideradas
como educables. Posteriormente, con el desarrollo de la psicología
conductista, se da un primer paso, y se comienza a considerar que la conducta
es modificable, ya que responde a una interacción entre el sujeto y las
características del entorno que lo rodea. Lo anterior dio paso a la
especialización de centros y profesionales en función de diferentes tipos de
déficits (tales como físicos, sensoriales, intelectuales, entre otros). Ahora
bien, se realiza una revisión crítica de este nuevo enfoque, pues si bien ha
aportado en un mayor desarrollo y atención hacia aquellas personas que tienen
dificultades en el aprendizaje, la forma en que son comprendidas, generó
aislamiento y discriminación. Luego de lo anterior, se generan políticas que
tienen un fin “normalizador”, pues buscan disminuir la discriminación
integrando a un mismo sistema a todas las personas. Bajo esta lógica, se
destaca el Informe Warnock por su gran impacto en la concepción de la
educación especial en varios países. Dentro de sus principales aportes, se
destaca que ningún niño puede ser considerado como ineducable, que los fines
de la educación son los mismos para todos, la abolición de la clasificación
de “alumnos deficientes”, y la necesidad de realizar una “evaluación
psicopedagógica”. La revisión histórica
continúa con la realización de la Conferencia de Salamanca, en la que se
establece el concepto de necesidades educativas especiales como aquellas
personas que requieren en algún momento de ayudas educativas particulares
para lograr los objetivos de aprendizaje. Esta forma de entender el concepto,
amplía los márgenes, incluyendo no solo a personas con discapacidades sino
que a todos los alumnos vulnerables. Ahora bien, revisando las practicas, es
posible evidencia que a pesar de los declarado anteriormente, la condición de
ser alumno con necesidades especiales sigue siendo una categorización
orientada a distinguir a las personas con discapacidades en el aprendizaje. Como
alternativa, se propone observar en el análisis y en la práctica las barreras
para la presencia y participación de los estudiantes en los procesos de
aprendizaje. En relación a las prácticas relacionadas, los autores se refieren
a 2 funciones de los orientadores. La primera se relaciona con la modalidad,
cuestionando, por ejemplo, la necesidad de realizar una evaluación
psicopedagógica, y destaca la necesidad de que ésta considere en la toma de
decisiones tanto a orientadores, profesores, alumnos como también a la
familia. En segundo lugar se encuentran las tareas relacionadas con la
intervención, que buscan generar beneficios en las condiciones en que se
planifica y en la práctica. Finalmente
se resalta la necesidad de incluir todo lo anterior en un marco de políticas
inclusivas que considere la mayor cantidad de variables posibles, dentro de
un sistema complejo.
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Breve comentario:
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La revisión histórica tanto de
las prácticas como de las concepciones que ha habido sobre el concepto de
necesidades educativas especiales, permite tener conciencia de las posibles
consecuencias que se pueden generar. Específicamente, en relación al aislamiento
y discriminación, pues si bien teóricamente se busca una mayor inclusión, se
reconoce que en la práctica, las escuelas están lejos de desarrollar estas
políticas. De esta manera, el texto
descrito da cuenta de algunas prácticas que se encuentran desvalidas y que
requieren de reforzamiento, tales como la “evaluación psicopedagógica”, entre
otras. Finalmente, es un gran aporte, la noción de necesidad de incorporar en
el análisis una concepción de sistema complejo en la planificación e
implementación de las políticas educativas inclusivas.
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Citas textuales:
(útiles para ser recogidas
en informes y publicaciones)
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“Ello es así, a nuestro entender, porque este
concepto de necesidades educativas especiales aspiraba a ser, en esencia
y en su origen, una anticategoría que se refería solamente al atributo
común de un grupo muy amplio y diverso de alumnos (requerir ayudas
educativas adicionales o muy diferentes de las que habitualmente necesitan la
mayoría del alumnado, pero a su vez muy distintas entre sí)” (p.1).
“Debía considerarse que los
fines de la educación son los mismos para todos, independientemente de las
ventajas o desventajas de los diferentes niños o niñas. Si se trata de los
fines de la educación, puede decirse, entonces, que las necesidades educativas
hacen referencia a las ayudas que son esenciales para su consecución” (p. 4).
“Esto es, los alumnos con n.e.e. no sólo
serían aquellos con discapacidades, sino en buena medida cualquiera que, en
un momento u otro de su vida escolar, por una u otra razón, precisaran de
ayudas educativas o de ajustes singulares en los procesos de enseñanza.”
(p.8).
“Pero hay que resaltar con todo el énfasis que nos
sea posible que tales adaptaciones sólo encuentran un marco apropiado y llegan
a tener sentido cuando se llevan a cabo después o al unísono de una
intervención más sistémica y global, como bien han insistido Blanco, 1999;
Onrubia, 2002 o Ruiz, 2007, expertos en la materia.” (p.17).
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