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Referencia
(formato
APA)
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Murillo, F., Román, M. & Hernández, R.
(2011). Evaluación Educativa para la Justicia Social. Revista
Iberoamericana de Evaluación Educativa, 4, 15.
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Síntesis y
principales conclusiones:
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Los autores abordan la
Evaluación Educativa para la Justicia Social desde tres ejes importantes. La
Justicia Social como utopía alcanzable, La Educación desde y para la Justicia
Social y Una Evaluación Justa para una Educación Justa.
Parten mencionando la
importancia de la educación en la justicia social y en el papel relevante que
la evaluación en educación toma en el asunto pertinente.
Se adentra
posteriormente en el concepto de Justicia Social, dividiéndola en 4
sub-conceptos que serían la Justicia Igualitaria, Justicia basada en las
necesidades, Justicia basada en el mérito y Justicia de acuerdo a la
diferencia.
El segundo punto,
Educación desde y para la Justicia Social, se basa en tres principios:
Calidad Alta y Justa distribución, Reconocimiento e Identidad y Plena
Participación.
Finalmente, el tercer
punto también se subdivide a su vez en 5 elementos a tomar en cuenta:
-Una evaluación justa
para todos los estudiantes
-Evaluación del
desarrollo integral de los estudiantes
- Evaluar el grado de
compromiso e implicación de los estudiantes con la Justicia Social
-Evaluar la
participación
- Evaluar los
desempeños de los estudiantes desde la realidad de sus escuelas
Se hace hincapié en la
necesidad de que los sistemas educativos rindan cuenta constantemente de su
capacidad de generar Justicia Social y mayores oportunidades para quienes
forman parte de él. Y no olvidar la orientación con la cual se evalúa,
propendiendo a una sociedad más democrática.
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Breve
comentario:
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Hoy en Chile este tema es
muy pertinente de ser debatido. Ya podemos verlo en las constantes tensiones
existentes en cuanto a la necesidad de mejorar la educación y el como la
vemos, si como un derecho o un “bien de consumo”. Mucha gente,
sorpresivamente se inclina por lo último, y personalmente pienso que dicho
pensamiento no aporta mucho a mirar la educación como una herramienta de
justicia social, solo de movilidad.
Hoy en día mucha gente
piensa en que la educación es tan solo una herramienta para la construcción
de un porvenir personal, como lo es por ejemplo el logro económico o el
ascender de estatus, pero no se detienen a pensar en la inmensa importancia
que la educación tiene para, a través de los aprendizajes, contribuir a un
país mucho más igualitario y justo, no solo velando por el desarrollo
profesional personal ni los logros propios, sino a través de ellos operar en
el entorno en camino a las futuras generaciones y en las oportunidades que
debemos ir creando para ellas.
Las herramientas para lograr
esto pueden ser variadas y desde diversos flancos, pero mientras propendan a
un fin de justicia y equidad pueden actuar en conjunto cubriendo distintas
necesidades gracias a su diversidad de opciones.
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Citas
textuales:
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“A una
educación justa se le exige, al menos, que logre revertir los actuales
determinismos sociales que predicen y definen los resultados y desempeños que
alcanzan los niños, niñas y jóvenes según el grupo cultural o nivel
socioeconómico al cual pertenecen: aprenden más y alcanzan mejores resultados
quienes pertenecen a los grupos y segmentos con mayores recursos económicos y
capitales socioculturales. A una escuela justa se le demanda ser capaz de
ofrecer una formación de calidad, igualitaria y, que asumiendo las diferencias
de sus estudiantes, lo haga en un espacio democrático y desde una perspectiva
de derechos humanos.” (p.8)
“Justicia
Social es un término del que todo el mundo habla pero que pocos serían
capaces de definir con claridad; y más difícil aún es encontrar una acepción
que a todos satisfaga. Quizá porque, en primer término, es un concepto
altamente político: refleja nuestra visión de la sociedad, nuestros deseos y
anhelos de un mundo mejor. Pero también porque es un concepto cambiante, en
continua evolución. Nos gusta por eso la idea de Griffiths (2003) de
considerar la Justicia Social como un verbo: es decir, un proyecto dinámico,
nunca completo, acabado o alcanzado una vez y para todos: siempre debe estar
sujeto a reflexión y mejora.” (p.9)
“Desde esta
reconceptualización de la educación, no es posible obviar que su tarea ha de
acompañar el ciclo vital de los individuos. Es decir, la educación es un
derecho que se vive y ejerce a lo largo de las distintas etapas del
desarrollo de las personas. La educación así entendida, es un proceso que
está permanentemente al servicio del aprendizaje, de la apropiación y manejo
de competencias para la vida, de la incorporación plena e igualitaria de
principios y valores éticos y ciudadanos de todos. Bajo tal demanda y, al
igual que durante la escolaridad obligatoria (primaria y secundaria), se debe
esperar que la educación temprana amplíe no sólo las capacidades y
habilidades cognitivas de los niños y niñas de temprana edad, sino que
fortalezca y propicie el desarrollo de las dimensiones social, emocional,
cívica, ética y moral de ellos, promoviendo la dignidad humana a través del
respeto de los derechos y libertades fundamentales de los niños y las niñas.”
(p.12)
“Quizás el
primer elemento irrenunciable de una educación para la Justicia Social, la
condición sine qua non , es que todos y cada uno de los estudiantes aprenda.
La evaluación es un componente esencial de ese aprendizaje, tanto para
asegurarse de que se logra, como para orientar adecuadamente las medidas para
su adquisición. Pero ni todos los y las estudiantes son iguales, ni la forma
que tienen de aprender. Por ello, la evaluación que los acompañe y
retroalimente en sus procesos y logros ha de considerar y reconocer la
diversidad de los estudiantes en cultura, lengua materna, género, capacidad o
clase social, entre otros.” (p.14)
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domingo, 25 de octubre de 2015
Ficha Nº3: Evaluación Educativa para la Justicia Social.
Informe realizado por Camilo Montes
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