domingo, 4 de octubre de 2015

Ficha de Lectura Nº2: Acerca de la psicología y la pedagogía de la defectividad infantil.

Informe realizado por Barbara Leonardi
Referencia
(formato APA)
Vygotski, L. (1924). Acerca de la psicología y la pedagogía de la defectividad infantil (73-94).
Síntesis y principales conclusiones:






El texto aborda tres condiciones de insuficiencia corporal, la ceguera, la sordera y la debilidad mental congénita, destacando la importancia de que sean comprendidas desde una mirada social. A este respecto, menciona que ha existido una tradición de comprender incluso desde la psicología y la educación, a estas condiciones desde una visión principalmente médica. De esta forma, el autor da cuenta de la necesidad de entender que tanto la ceguera como la sordera implican no solo la perdida de órganos físicos, sino  que también de órganos sociales, según la importante función que cumplen en la creación y mantenimiento de los vínculos sociales propios de una sociedad cualquiera. Ahora bien, en el ámbito pedagógico, el texto reconoce que los procesos de aprendizaje de los niños con ceguera y/o sordera implican los mismos procedimientos que los de un niño normal, la única diferencia es que un órgano de percepción es cambiado por otro. Así, se manifiesta que no existe una pedagogía especial para una infancia deficiente, pues esta responde a las mismas leyes de la pedagogía normal.
A modo de ejemplo, en lo que refiere a la ceguera específicamente, se menciona que la condición de ceguera no es una desgracia en si para los niños, sino que se convierte en tal en tanto es rotulada de este modo socialmente. De esta forma, se considera especialmente necesario que los niños con ceguera formen parte de la escuela normal, del trabajo, etc., con el fin de incluirlos en la sociedad.
Ahora bien, es importante mencionar que el mito que refiere a que un niño sordo o ciego desarrolla innatamente otro sentido en compensación, es falso, pues no existe evidencia que demuestre aquello. Se requiere, entonces, educar a los videntes, para cambiar la actitud hacia los no videntes, y así puedan ser incluidos en la sociedad.
En el caso de los sordomudos, se reconoce que es necesario que aprendan a hablar, pues el lenguaje  verbal tiene un papel principal que permite el pensamiento complejo y con él la conciencia. Así pues, la mímica, mantiene al sordomudo en un lugar de subdesarrollo. Con el caso particular del retraso mental, se reconoce la importancia de  restituirlos en la escuela normal, y de ajustar los objetivos pedagógicos con los intereses propios de los niños. Finalmente, considerando todo lo anterior, el autor busca dar a entender que la ceguera y la sordera pueden no ser un problema, pues tan solo depende de la manera en que estas condiciones físicas sean enfrentadas como sociedad.
Breve comentario:





Considerar las implicancias que tiene para los niños ciegos, sordos o con retraso mental, la manera en que entendemos y enfrentamos su condición, posibilita nuevas formas de pensamiento y reflexión al respecto. De esta forma, parece especialmente necesario, que tanto desde la familia, la escuela, el trabajo, etc., se realice un cambio en la concepción sobre las que hoy son vistas como personas defectuosas.
Citas textuales:
(útiles para ser recogidas en informes y publicaciones)








 “En otras palabras, desde el punto de vista psicológico y pedagógico, la conducta del ciego y del sordomudo puede ser completamente equiparada a la normal: la educación del ciego y el sordo no se distingue esencialmente en nada de la educación normal.” (Vygotski, 1924, p76).
“Como hecho psicológico, la ceguera no es en absoluto una desgracia. Se convierte en esta como un hecho social” (Vygotski, 1924, p.79).
“La educación social del niño deficiente, basada en los métodos de compensación social de su deficiencia natural, es el único camino científicamente valido y de ideas correctas.”(Vygotski, 1924, p. 81).
“La participación en la vida activa y laboral debe iniciarse en la escuela: sobre esa base debe ser construido todo lo demás” (Vygotski, 1924, p. 91).
“Las consecuencias sociales del defecto acentúan, alimentan y consolidan el propio defecto” (Vygotski, 1924, p.93).
“Si creamos un país donde el ciego y el sordo encuentren un lugar en la vida, donde la ceguera no signifique ineludiblemente una insuficiencia, allí la ceguera no será un defecto”. (Vygotski, 1924, p.94).


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