lunes, 5 de octubre de 2015

Ficha de Lectura nº2: Transformar para adaptar, adaptar para incluir: una mirada psicoeducativa a la educación inclusiva.

Informe Realizado por Maria Esperanza Garay

Referencia
(formato APA)
Onrubia, J. (2009). Transformar para adaptar, adaptar para incluir: una mirada psicoeducativa a la educación inclusiva. In La educación inclusiva: de la exclusión a la plena participación de todo el alumnado (pp. 49-62). Institut de Ciències de l'Educació, ICE.
Síntesis y principales conclusiones:






El interés por la educación inclusiva comienza aproximadamente desde los años noventa, poniendo especial atención a los obstáculos que imponen las instituciones educativas entorno al desarrollo del aprendizaje de los alumnos, es a partir de este escenario que el autor plantea ciertos principios psicoeducativos a partir del tema de la educación inclusiva, con el fin de generar una mayor comprensión del fenómeno para así poder elaborar mecanismos que ayuden a las escuelas a mejorar en el tema de la inclusión.
En el primer capítulo se busca modificar la idea/juicio de “necesidades educativas especiales” por el de “barreras para el aprendizaje y participación” ya que el primero surge de un concepto más individualista para explicar las dificultades a la hora de aprender, mientras que el segundo habla en términos más sociales para explicar el fenómeno tomando en cuenta factores como lo son la familia, el entorno, la institución, etc. A partir de esta idea se busca comprender que las singularidades de cada persona no están predeterminadas sino que pueden ser modificadas mediante circunstancias que se van desarrollando en el entorno donde las personas se ven insertas. Es de esta forma  que toman relevancia las relaciones interpersonales que se dan en estos contextos como también la ayuda que se genera en ese mismo lugar.
Posteriormente, en el segundo apartado el autor nombra dos estrategias que las instituciones educativas han usado históricamente al enfrentarse a alumnos diversos. En la primera se abandona absolutamente la concepción de que todos los alumnos puedan obtener los mismos resultados a la hora de aprender, por lo que se originan espacios diferentes y alternativos según sus capacidades, separándolos de sus compañeros, es decir, son excluidos. La segunda estrategia tiene como fin que todos los alumnos obtengan los mismos resultados de aprendizaje, sin embargo, no acomodan la enseñanza a sus capacidades. A partir de estos dos planteamientos se genera una crítica a estos ya que en realidad no se estaría logrando una educación inclusiva, sino que lo contrario, excluir a los estudiantes diversos. Lo que plantea el autor del texto es la “enseñanza adaptativa” la cual tiene como fin que todos los alumnos tengan objetivos y aprendizajes en común adaptando las formas de enseñar a las características individuales que los estudiantes tengan para así entregarles distintas formas de ayuda según lo que ellos necesiten. Es de esta forma que para generar una educación realmente inclusiva se debe unir una planificación curricular (macroadaptación) con una adaptación del proceso de enseñanza en la sala de clases (microadaptación).
En la última parte se busca recalcar las características de instituciones que adquieren una mirada inclusiva, estas son:
·         Un proyecto educativo global y compartido por todos los agentes educativos, en donde el tema de la diversidad sea el eje central.
·         Autoexigencia, responsabilidad, práctica comprometida de los profesionales de las instituciones educativas.
·         Clima de aprendizaje favorable
·         Utilización al máximo de los recursos y del espacio, etc.
Finalmente, a modo de reflexión, el autor plantea que para llegar a este tipo de educación, en donde la diversidad e inclusión sean posibles, el camino no es fácil, es más bien lento y difícil llevar a cabo un proceso tan complejo. Sin embargo, no es imposible, esto se logrará mediante proyectos y medidas concretas que tomen las instituciones educativas sobre temas como la diversidad.

Breve comentario:





A modo de reflexión, hay que entender que cada niño o niña necesita un apoyo diferente, debido a que todos tenemos características únicas y personales y que a nadie se le debe negar el acceso a aprender y poder participar en los procesos de enseñanza que son comunes para todos, por lo que son las instituciones educativas las que tienen que generar estrategias para lograr esto, no los niños adaptarse a estas instituciones. Lamentablemente en la sociedad chilena nos enfrentamos a un sistema que mira mal a la diferencia y la excluye en forma de discriminación, es decir, no se hacen cargo de los alumnos diversos y no fomentan el desarrollo de ellas y ellos acrecentando estas diferencias dándole una valoración negativa a la diversidad.
Citas textuales:
(útiles para ser recogidas en informes y publicaciones)








“La educación inclusiva supone, en definitiva, una apuesta por la reforma y transformación global de la escuela y de los sistemas educativos, situando la capacidad de responder de manera no excluyente ni segregadora a la diversidad de los alumnos, y de promover el éxito escolar y la inclusión social de todos los alumnos, como eje de la calidad de la enseñanza” (Onrubia, 2009, pp. 50).

“Este principio de adaptación, entendida como el apoyo sistemático al logro de objetivos comunes mediante formas de enseñanza diversas y flexibles, constituye, en la enseñanza adaptativa, el eje de la actuación educativa para todos los alumnos, y el criterio básico que debe presidir los distintos aspectos de la acción educativa escolar” (pp. 55).

“Lo esperable en cualquier situación educativa, por tanto, es que los alumnos sean diversos, que cada uno de ellos presente una combinación única y personal de potencialidades para aprender como resultado de la compleja trama de capacidades que define en último término la individualidad de cada uno, y que esa combinación no sea estática, sino que se manifieste de manera diferente ante distintos aprendizajes y en diversos momentos” (p. 53).

“La noción de ajuste de la ayuda, en definitiva, no propone un ajuste “a la baja” de la enseñanza, sino que, por el contrario, apuesta siempre por un ajuste “al alza”: ajustar la ayuda es plantear constantemente nuevos y más complejos retos y desafíos a los alumnos, ofreciendo, eso sí, las condiciones, los apoyos y soportes necesarios para que esto retos resulten abordables y estimulantes, y puedan superarse con éxito” (p. 57).

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