domingo, 15 de noviembre de 2015

Ficha de Lectura Nº4: Comunidades de aprendizaje Teorías dialógicas

Informe realizado por Barbara Leonardi

Referencia
(formato APA)
Elboj, C., Puigdellívol, I., Soler, M. & Valls, R. (2002). Comunidades de aprendizaje. Transformar la educación. Barcelona: Graó. Cap. 3. Teorías dialógicas (pp. 37-54).
Síntesis y principales conclusiones:






El presente capitulo aborda algunas teorías sociales que invitan a la transformación social, con el fin de aplicarlas en la educación a través de las comunidades de aprendizaje.
El texto comienza haciendo referencia a las teorías criticas de las ciencias sociales, las que, además de realizar una crítica, deben ir acompañadas de una propuesta de transformación social. A este respecto, menciona que aquellas teorías posmodernas o estructuralistas que critican la sociedad, sosteniendo que no existen maneras de generar cambio, sólo colaboran a mantener el orden social dominante. Así pues, dentro de las teorías críticas, se enmarcan las comunidades de aprendizaje, pues son comprendidas como una posibilidad de acción en pos del cambio hacia la radicalización de la democracia. Los principales autores en los que están basadas las comunidades de aprendizaje, son Freire, Habermas y Vigotsky. Bajo la lógica de estos autores, las comunidades de aprendizaje buscan combatir la desigualdad social a través del dialogo entre profesores, familiares, estudiantes y otros participantes de la comunidad, con el fin de transformar en conjunto la escuela. Ahora bien, el dialogo que se debe implementar,  corresponde a un dialogo igualitario, el que posibilite la participación de todos los actores pues todos tienen el derecho y la capacidad de aportar al dialogo. Bajo esta lógica, en conjunto se definirán los objetivos y las normas de la escuela. Las teorías dialógicas,  se relacionan con una concepción de sujetos con agencia y capacidad de transformación social. De esta manera, se piensa que los agentes sociales no son pasivos ante las circunstancias externas, sino que tienen la opción de reproducirlas o  bien transformarlas en la acción. De esta manera, bajo la lógica dialógica, tanto en la escuela como en la comunidad, es posible construir significados que sean transformadores, implicados en la manera en que los niños y niñas vivirán el proceso de aprendizaje. El texto refiere también al feminismo dialógico, como una manera de generar construcción de significados mediante el dialogo de mujeres de distintas culturas y condiciones, a través de las comunidades de aprendizaje, reflexionando sobre las intervenciones educativas concretas. De esta forma, se deja entre ver, la importancia otorgada por las teorías dialógicas a la universalidad del derecho a la diferencia. Esto se evidencia en las comunidades de aprendizaje, en las que  todas las personas tienen derecho a ser diferentes  y son escuchadas e invitadas a participar del dialogo con igual validez entre todas. En las comunidades de aprendizaje, se trabaja también bajo la lógica del aprendizaje dialógico, comprendiendo así los procesos de aprendizaje como parte de un intercambio a través del dialogo entre todos los integrantes  de la comunidad educativa, el que genera nuevos significados. El texto realiza una breve diferenciación de esta perspectiva, con las perspectivas constructivistas y de aprendizaje significativo. Ambas perspectivas realizan un énfasis en él o la estudiante y en sus procesos particulares de aprendizaje, basándose en las teorías del conocimiento. A este respecto, si bien se reconoce el aporte de esas teorías al considerar a los estudiantes como protagonistas en los procesos de aprendizaje, las teorías dialógicas dan un paso más allá, al considerar también el entorno, y la producción intersubjetiva de conocimientos.  De esta manera, la concepción dialógica, en las comunidades de aprendizaje, tiene lugar en la medida en que se propicia un dialogo generador de significados, sobre las decisiones referentes a las formas de educar, compartiendo experiencias y conocimientos entre todos los actores de la comunidad educativa.
Breve comentario:





El presente texto aborda las teorías de las ciencias sociales, mencionando que solo aquellas que aportan con una propuesta transformadora pueden ser denominadas como críticas. Al centrarte entonces, en las teorías críticas, las comunidades de aprendizaje, proponen una práctica que responde a ideales de democracia, aplicados a la escuela, que se llevaran a cabo en la acción, incorporando a todos los agentes de las comunidades. Esta práctica aparece como una propuesta explicita de transformación social, que se acerca fielmente a los ideales mencionados.
Citas textuales:
(útiles para ser recogidas en informes y publicaciones)








“Las comunidades de aprendizaje son un claro ejemplo de cómo organizar un proyecto educativo sobre la base del dialogo  igualitario a través de una organización democrática, donde todas las personas que forman la comunidad educativa llegan a acuerdos sobre los objetivos y prioridades, las normas y, en definitiva, la escuela que sueñan (Elboj, Puigdellívol, Soler y Valls, 2002 p.41)”.
“Todas las personas poseemos capacidad de dialogar, todas podemos aportar argumentos en un dialogo independientemente de nuestro nivel de estudios (Elboj et al., 2002  p. 41)”.
“Cuando el profesorado piensa que una niña o un niño no va a aprender, esta imagen se proyecta y se interioriza, llegándose a percibir como inferior y con menos capacidad para los aprendizajes escolares o creando nuevas identidades basadas en el rechazo hacia lo escolar (Willis, 1988 citado en Elboj et al., 2002 p. 44)”.
“Las teorías dialógicas consideran que tanto la compensación como la diversidad, llevan a potenciar el círculo cerrado de la desigualdad cultural y que, por tanto, es necesario pensar otras fórmulas que, acordes con los nuevos retos de la sociedad de la información, partan de la transformación y de la igualdad de diferencias (Elboj et al., 2002 p.52)”.
“La intersubjetividad permite un cuestionamiento y una posibilidad de consenso del mundo de la vida de las personas  participantes en el dialogo como realidad presente y como aquello que se debe o no aprender y hacer (Elboj et al., 2002 p.53)”.

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