domingo, 15 de noviembre de 2015

Ficha de Lectura Nº4: El trabajo colaborativo entre el profesorado como estrategia para la inclusión

Informe Realizado por Camilo Montes

Referencia
(formato APA)
Huguet, T. (2009). El trabajo colaborativo entre el profesorado como estrategia para la inclusión. En Giné, C. (coord.): La educación inclusiva: de la exclusión a la plena participación de todo el alumnado (pp. 81-94).
Síntesis y principales conclusiones:






La autora comienza refiriéndose a dos premisas existentes en la cultura docente que no permiten la verdadera educación inclusiva: la especialización docente y la enseñanza homogénea. Esto genera cierta fragmentación y no permite reconocer la diversidad en el aula, provocando que la inclusión no llegue a buen puerto. Al alumno fuera de esta homogeneización se le ve como anormal o atípico. Esta misma fragmentación y homogeneización genera que los mismos profesores requieran de especialistas externos para llevar a cabo sus tareas, sintiéndose inseguros para tratar con algunos casos en particular generando exclusión con los mismos. Para solucionar esto, el trabajo colaborativo surge como una propuesta para un mayor entendimiento de estos casos y que a través del compartir sobre ellos se puedan generar estrategias de intervención.

Es una necesidad según la autora, que se parta por propender a relaciones mucho más colaborativas, positivas y cordiales a nivel del centro educativo en general como en las aulas en particular. Solo a través de relaciones así se podrán generar espacios de discusión y que permitan compartir con confianza las debilidades y dificultades que cada uno tenga con respecto a su labor.

Concretamente, una opción viable puede ser el trabajo en parejas dentro del aula, quizás un docente y un especialista en ciertos temas que se requiera tratar. El acompañamiento puede ayudar a alivianar la carga que supone el trato personalizado con los estudiantes. Esto puede también ayudar en cuanto al uso óptimo de los recursos y materiales en juego. Se debe tomar en cuenta además la calidad de la comunicación entre el docente (o especialista) y el alumno, sobre todo para comprender el sentir del propio alumno con respecto a su proceso educativo.

Finalmente, se hace hincapié en que la evaluación constante de estos procesos comunicativos tanto entre los especialistas y docentes, como con los alumnos, deben ser revisadas y evaluadas lo más posible.
Breve comentario:





Creo que la autora ha generado una propuesta interesante para llevar a cabo en el aula. Aun así, en lo ideal es algo que puede sonar bien y viable, pero en la realidad, sobretodo la realidad educativa en Chile, muchas veces no se cuenta con el tiempo necesario para un trabajo tan arduo y organizado. Probablemente se requiera modificar tanto reglamentos internos como externos al centro educativo que permitan ajustarse a estas nuevas formas de trabajo.

También creo importante que ideas como estas lleguen a los más altos mandos en términos de educación chilena, que sean difundidas y escuchadas lo más posible para así llegar a la modificación a la que me refiero en reglamentos y por lo tanto en carga de trabajo para los profesores y especialistas. Una actualización constante en cuanto a teorías puede llevar a mejorar las actuales prácticas.
Citas textuales:








"Una cultura que se basa en el respeto a la iniciativa y a la creatividad personal de sus miembros es favorecedora del cambio y la mejora, y constituye un elemento indispensable para el crecimiento profesional y el bienestar emocional del equipo humano" (p. 84)
"Atender la diversidad en el aula no es una labor fácil, pero sólo se puede aprender haciéndolo, a partir de observar lo que allí acontece, conocer bien los contenidos que hay que enseñar,  planificar conjuntamente con el profesor ordinario, adaptando la programación a las necesidades de los alumnos, planificando y realizando actividades diversificadas y abiertas en las que todos puedan participar, evaluando lo que luego sucede en el aula, lo que hemos hecho, las reacciones y comportamientos de los alumnos y -en definitiva- regulando y modificando la planificación previa." (p. 89)
"Se trata de que cada profesor aporte su saber, uno sobre la dinámica en el aula, sobre la creación del clima de grupo, con experiencia en planificación de actividades para un grupo clase diverso y numeroso; el otro, con su saber más especializado sobre características de los alumnos con necesidades especiales y sobre metodologías y propuestas didácticas para educar en la diversidad. Los dos conocimientos son necesarios y válidos (...)" (p. 90)
"Son momentos para ver y comentar cómo  aprende, qué recuerda, qué vivencias aporta cómo hace los trabajos, cuándo se cansa, qué le interesa, cuándo pregunta y comparte dudas con los compañeros, con quién se siente más a gusto para trabajar, quién lo sabe ayudar (...)" (p. 93)

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