Referencia
(formato
APA)
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Huguet, T. (2009). El trabajo
colaborativo entre el profesorado como estrategia para la inclusión. En
Giné, C. (coord.): La educación inclusiva: de la exclusión a la plena participación
de todo el alumnado (pp. 81-94).
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Síntesis y
principales conclusiones:
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La autora comienza
refiriéndose a dos premisas existentes en la cultura docente que no permiten
la verdadera educación inclusiva: la especialización docente y la enseñanza
homogénea. Esto genera cierta fragmentación y no permite reconocer la
diversidad en el aula, provocando que la inclusión no llegue a buen puerto.
Al alumno fuera de esta homogeneización se le ve como anormal o atípico. Esta
misma fragmentación y homogeneización genera que los mismos profesores
requieran de especialistas externos para llevar a cabo sus tareas,
sintiéndose inseguros para tratar con algunos casos en particular generando
exclusión con los mismos. Para solucionar esto, el trabajo colaborativo surge
como una propuesta para un mayor entendimiento de estos casos y que a través
del compartir sobre ellos se puedan generar estrategias de intervención.
Es una necesidad según
la autora, que se parta por propender a relaciones mucho más colaborativas,
positivas y cordiales a nivel del centro educativo en general como en las
aulas en particular. Solo a través de relaciones así se podrán generar
espacios de discusión y que permitan compartir con confianza las debilidades
y dificultades que cada uno tenga con respecto a su labor.
Concretamente, una
opción viable puede ser el trabajo en parejas dentro del aula, quizás un
docente y un especialista en ciertos temas que se requiera tratar. El
acompañamiento puede ayudar a alivianar la carga que supone el trato
personalizado con los estudiantes. Esto puede también ayudar en cuanto al uso
óptimo de los recursos y materiales en juego. Se debe tomar en cuenta además
la calidad de la comunicación entre el docente (o especialista) y el alumno, sobre
todo para comprender el sentir del propio alumno con respecto a su proceso
educativo.
Finalmente, se hace hincapié
en que la evaluación constante de estos procesos comunicativos tanto entre
los especialistas y docentes, como con los alumnos, deben ser revisadas y
evaluadas lo más posible.
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Breve
comentario:
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Creo que la autora ha
generado una propuesta interesante para llevar a cabo en el aula. Aun así, en
lo ideal es algo que puede sonar bien y viable, pero en la realidad,
sobretodo la realidad educativa en Chile, muchas veces no se cuenta con el
tiempo necesario para un trabajo tan arduo y organizado. Probablemente se
requiera modificar tanto reglamentos internos como externos al centro
educativo que permitan ajustarse a estas nuevas formas de trabajo.
También creo importante
que ideas como estas lleguen a los más altos mandos en términos de educación
chilena, que sean difundidas y escuchadas lo más posible para así llegar a la
modificación a la que me refiero en reglamentos y por lo tanto en carga de
trabajo para los profesores y especialistas. Una actualización constante en
cuanto a teorías puede llevar a mejorar las actuales prácticas.
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Citas
textuales:
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"Una cultura que se basa en el respeto a la
iniciativa y a la creatividad personal de sus miembros es favorecedora del
cambio y la mejora, y constituye un elemento indispensable para el
crecimiento profesional y el bienestar emocional del equipo humano" (p.
84) "Atender la diversidad en el aula no es una labor fácil, pero sólo se puede aprender haciéndolo, a partir de observar lo que allí acontece, conocer bien los contenidos que hay que enseñar, planificar conjuntamente con el profesor ordinario, adaptando la programación a las necesidades de los alumnos, planificando y realizando actividades diversificadas y abiertas en las que todos puedan participar, evaluando lo que luego sucede en el aula, lo que hemos hecho, las reacciones y comportamientos de los alumnos y -en definitiva- regulando y modificando la planificación previa." (p. 89) "Se trata de que cada profesor aporte su saber, uno sobre la dinámica en el aula, sobre la creación del clima de grupo, con experiencia en planificación de actividades para un grupo clase diverso y numeroso; el otro, con su saber más especializado sobre características de los alumnos con necesidades especiales y sobre metodologías y propuestas didácticas para educar en la diversidad. Los dos conocimientos son necesarios y válidos (...)" (p. 90) "Son momentos para ver y comentar cómo aprende, qué recuerda, qué vivencias aporta cómo hace los trabajos, cuándo se cansa, qué le interesa, cuándo pregunta y comparte dudas con los compañeros, con quién se siente más a gusto para trabajar, quién lo sabe ayudar (...)" (p. 93) |
domingo, 15 de noviembre de 2015
Ficha de Lectura Nº4: El trabajo colaborativo entre el profesorado como estrategia para la inclusión
Informe Realizado por Camilo Montes
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